Un prospecto que escribía de noche o en fin de semana esperaba al día siguiente, y en venta esa espera cuesta. Pero el problema de fondo era otro: cada campaña nueva —una encuesta, un seguimiento, una promoción— significaba volver a programar el bot.
Así que no construí un chatbot, construí el motor que los genera. Los flujos son cien por cien declarativos: se definen desde la base de datos, con sus saltos condicionales y sus ramas, y para lanzar una conversación nueva no se toca una línea de código.
Por dentro son patrones que separan qué se pregunta de cómo se pregunta —Strategy, Template Method, State—, más control de sesiones y limitación de frecuencia para aguantar el volumen de WhatsApp sin que la API corte.
Encima de eso corre la parte comercial: muestra promociones, propone vehículos según lo que el cliente busca, compara modelos, agenda la cita y deriva a un asesor cuando la conversación lo pide. Al hacer de primer filtro, el lead llega entendido —qué busca, qué comparó, hasta dónde llegó—, así que hay menos volumen que perseguir y más posibilidad real de cerrar.
El tiempo de respuesta a un prospecto nuevo bajó alrededor de un 40 %.
- Año
- 2026
- Stack
- Laravel · WhatsApp API
- Código
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